En 2026, la mayoría de las salas de póker tratan la equidad y el uso de datos como un asunto de seguridad, no como una zona gris. Y eso importa, porque “notas” puede significar desde un recordatorio rápido como “foldea demasiado en el river” hasta perfiles automatizados creados con grandes bases de datos. Lo primero suele ser aceptable; lo segundo puede provocar avisos, confiscaciones o baneos según la sala. Esta guía explica qué suele considerarse seguro, qué se restringe con frecuencia y cómo mantener tus notas y tu forma de usar el chat dentro de lo permitido.
Las notas más seguras son las que podrías haber escrito a mano basándote solo en lo que tú mismo observaste en la mesa. Piensa en patrones que realmente viste: showdowns, tamaños de apuesta habituales, ritmos de juego y líneas repetidas (por ejemplo, “check-raisea proyectos en flop, se rinde en turn”). Estas notas no requieren datos externos ni automatizan decisiones; simplemente te ayudan a recordar.
Una forma práctica es escribir notas cortas y neutrales con contexto: tipo de mesa, profundidad de stacks y qué se vio al showdown. “Pagó tres calles con segunda pareja en SRP a ~40bb” es más útil (y más seguro) que etiquetas vagas como “fish” o “maniac”. Si la sala permite colores, úsalos como recordatorio, pero mantén el enfoque factual: “limp/call amplio”, “defiende BB de más”, “hace value fino”.
Evita convertir las notas en datos personales. No guardes nombres reales, ubicaciones, pistas de pago, referencias a redes sociales ni nada que parezca identificar a un jugador más allá de lo que muestra la sala. Aunque una sala no detalle cada tipo de dato, muchas condiciones sancionan el acoso, el targeting y las vulneraciones de privacidad.
El mayor error es confundir “estudio” con “recolección”. Muchas salas trazan una línea clara con herramientas o servicios que crean grandes bases de datos de historiales de manos o facilitan el análisis masivo de rivales. Si importas manos para construir perfiles a largo plazo, o usas servicios que agregan historiales no públicos, entras en un terreno restringido en muchas redes.
La automatización es otra señal de alerta. Si una herramienta toma notas por ti, genera etiquetas automáticas o ejecuta scripts mientras el cliente está abierto, puede considerarse ayuda prohibida, incluso si sigues haciendo clic tú mismo. En 2026 la tendencia es sencilla: cuanto más reduzca el trabajo manual durante el juego, más probable es que esté restringida.
El asesoramiento en tiempo real es el “no” más claro. Cualquier cosa que lea el estado actual de la partida y te diga qué hacer (o reduzca de forma significativa tu decisión) suele tratarse como trampa. Incluso versiones “suaves”, como overlays dinámicos que cambian recomendaciones por posición y situación, pueden considerarse demasiado cercanas a la asistencia en vivo en salas estrictas.
El chat suele estar permitido para conversación básica y etiqueta, pero se supervisa igual que cualquier otro comportamiento dentro del cliente. La manera más simple de mantenerte a salvo es evitar mensajes estratégicos durante manos en curso. Bromas amistosas, aclarar un misclick o un “gg” neutral rara vez son un problema; lo que parezca coordinación, sí.
No uses el chat para comentar fuerza de mano, cartas foldeadas ni insinuaciones del tipo “yo la tenía” mientras haya acción. Aunque sea broma, puede influir decisiones y deja un registro que seguridad puede revisar. Del mismo modo, evita frases de “arreglo” como “check it down”, “lo dividimos”, “te foldeo”, o cualquier lenguaje de pacto. Son marcadores típicos en investigaciones por soft play o chip dumping.
El acoso y el targeting también llevan rápido a sanciones. Insultos, presión, amenazas, lenguaje discriminatorio o provocación repetida pueden castigarse incluso si tu juego es limpio. Si quieres anotar factores emocionales (“tiltea fácil”), hazlo en privado y con lenguaje neutral, sin convertirlo en hostigamiento por chat.
El multitabling aumenta el riesgo, porque es más fácil escribir impulsivamente o copiar/pegar cosas mientras gestionas varias mesas. Si juegas muchas mesas, trata el chat como una distracción que no necesitas. Muchas revisiones empiezan por algo pequeño: un mensaje que parece coordinación, seguido de un análisis rutinario de tus sesiones.
Si haces streaming o comentas manos en público, separa “juego en vivo” de “revisión”. Hablar decisiones exactas durante la sesión puede interpretarse como ayuda en tiempo real, según la política de la sala y lo interactivo que sea el directo. Es más seguro marcar manos y revisarlas cuando termine la sesión, con cierto retraso y sin que la audiencia influya acciones.
Ojo también con la comunicación fuera del cliente. Estar en una llamada de voz con amigos mientras jugáis los mismos juegos puede generar sospechas de intercambio de información, aunque no lo pretendáis. Muchas salas consideran cualquier discusión estratégica en tiempo real durante el juego un factor de riesgo. Para estudiar juntos, mejor revisar historiales después, no mientras se reparten cartas.

No existe un estándar único, porque cada sala define “ventaja injusta” de forma distinta. Algunas permiten tracking y HUD con límites; otras prohíben por completo trackers de terceros y prefieren resúmenes internos o entornos anonimizados. La base más segura es asumir reglas estrictas hasta leer la política vigente de herramientas de terceros de la sala.
Como ejemplo de postura más dura, algunas redes prohíben trackers comunes y herramientas de MDA, además de scripts de notas automáticas y software de acceso remoto durante el juego. Eso significa que aunque tú uses una herramienta “solo para estudiar”, la sala puede restringir tenerla abierta junto al cliente o utilizarla de formas que parezcan perfilado masivo.
Otras salas se centran en limitar overlays en vivo más que en prohibir todo el estudio. Pueden permitir revisión de manos y ciertas herramientas, pero siguen prohibiendo cualquier cosa que actúe como bot o dé consejo en tiempo real. En la práctica: el estudio post-sesión suele ser más seguro que la asistencia durante el juego, y las notas manuales suelen ser más seguras que perfiles automatizados.
Primero, define para qué son tus notas: memoria, no motores de predicción. Escribe solo lo que viste, añade contexto y usa lenguaje neutral. Si te ves copiando estadísticas, etiquetas externas o perfiles a largo plazo construidos con datos que no generaste tú, detente y comprueba si la sala lo permite.
Segundo, mantén limpio tu “setup” de juego. Cierra software de acceso remoto, desactiva scripts y evita herramientas que tomen acciones, recojan manos a gran escala o cambien recomendaciones según el estado de la partida. Si la sala ofrece una lista de herramientas permitidas, tómala literalmente: si no está en la lista, asume que no debe estar funcionando con el cliente abierto.
Tercero, separa juego y revisión. Marca manos, exporta lo que la sala permita y analiza después. Si quieres feedback más profundo, usa coaching, solvers o trackers solo en un entorno post-sesión y únicamente de la forma que la sala autorice. Ese hábito de separación reduce el riesgo de sanciones más que cualquier formato “perfecto” de notas.